El arte de la harina

El arte de la harina

Podríamos empezar así: en el corazón de Romaña había un viejo molino de 200 años de antigüedad. En 1940, el molino pasó a manos de Igino y Elido Naldoni. A Igino y Elido sucedieron sus hijos, y a sus hijos sus nietos, que hicieron crecer aquella pequeña empresa hasta hacer de ella la empresa modelo que es actualmente Molino Naldoni.
Una historia muy bonita, nos dirán… lo cierto es que así sucedieron las cosas. Lo que esto significa es que lo que hoy ofrece nuestro molino es el fruto de una gran experiencia en el arte de la molienda, en el conocimiento del trigo, de la cultura del hacer harina, así como de una pasión que también forma parte del legado.

Esa es la razón por la que nuestro producto tiene la capacidad de dar la respuesta exacta a las exigencias de las industrias alimentarias y del usuario más experto: el profesional, panadero, pizzero, pastelero, fabricante de pasta o chef.
Es cierto que desde entonces hasta nuestros días, el proceso se ha enriquecido con todo lo que la moderna producción requiere: tecnologías actualizadas, controles cualitativos elevadísimos sobre los cereales y los productos acabados, una investigación constante, una propuesta diversificada de cereales y procesos de molienda.

Pero no solo esto: consciente de la importancia del contenido de servicio del producto, Molino Naldoni ha puesto a punto, a lo largo de los años, una logística cada vez más eficiente que encuentra actualmente en su nueva sede de Faenza su plenitud completa.